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Día de entrevista que jamás olvidaré… o sí.


No era Martes ni Viernes, y tampoco era 13. Era Jueves, 19 de Abril, y ni siquiera de 2013.

Me habían contactado vía email para una entrevista ese día en el condado de Kent. En su Parque Científico, aislado de la civilización por una “carretera” muy al estilo gallego, que se llaman así porque en la receta llevan asfalto, mientras que los “caminos” son más naturales.

Así que allá me fui. Hice uso de mi primer ticket “plusbus”, al que puedes optar al reservar tus billetes de tren, para llegar a la estación, donde vi que tenía que acelerar el ritmo si no quería perder el primer tren. Luego descurbí que el reloj digital que tienen en el panel de salidas y llegadas, estaba adelantado. Sí, es ese reloj que cuando vas con el tiempo justo parece un contador de amenazas, una por segundo.

Llegué a Victoria y cogí el siguiente tren sin incidencias, llegando a Sittingbourne como estaba previsto, con tiempo y relajada.

Después de recuperarme de las ganas de mear y de, al fin, haber encontrado un sitio donde tomar un café, me llegó la hora de mover el culo otra vez. Me acerqué a la parada del bus más razonable y pregunté si ese era el sentido de circulación correcto para viajar hacia el Science Park. Que seguramente sí, me dicen, llenos de dudas. Pido más opiniones…

-Excuse me… -individua que me ignora. No, no voy a dejarla escapar – Please, do you live here?

-No. -Así de rotundo. Sin más. Esto en UK es casi como “-hola, ¿qué tal? / -Que te follen”. Se arrepintió, se dio la vuelta y me preguntó que qué quería. Y sí, la amable mujer también suponía que esa era la parada correcta, pero no lo sabía.

Es difícil pensar en alguna razón que explique porqué las gentes de un sitio tan pequeño no tienen ni idea de donde para el bus, pero si ocurre, es porque las hay.

Me planto en la parada y llega mi bus, con ligero adelanto, según mi humilde, y erróneo, entender. Descarga un montón de ancianos, y cuando voy a subirme, toda llena de razón, me dice que está fuera de servicio. ¿Ein? Me inclino para revisar el panel lateral, si acabo de ver que tiene todas las indicaciones normales… ah, sí, ahora ya está fuera de servicio, ya veo…

Le pregunto por mi bus, que tenía que llegar en escasos minutos; me dice que ese es sí mismo y que ha terminado la ruta. Insisto. Me dice que en ese caso tiene que ser en la otra parada. ¿Qué otra parada? ¿hay más paradas? Sí, al otro lado de la manzana, que no de la calle; no era cuestión de cruzar. Me empiezo a desesperar. El bus tiene que llegar en cuestión de minutos, si es que no estamos ya en la amenaza de los segundos, y no tengo pajotera idea de dónde está la parada. El siguiente bus que me puede dejar en el Parque llegaría en tres horas y media, no tengo tanto tiempo. De alguna manera, el hombre se da cuenta de que muy probablemente uno de los buses parados delante de la estación de trenes sea el mío y me dice: ve corriendo a preguntarles a esos, que tienen que ser los que buscas.

Y así hice, y el semáforo se puso en rojo para mí, pero como el señor conductor era comprensivo, retuvo el tráfico unos segundos para que yo pudiese cruzar.

Al otro lado de la calle, se me escapan dos autobuses. Voy a la ventana del conductor toda apurada, mierda, que es por el otro lado, que no aprendemos. El tío está sentado en un asiento cualquiera y de palique con otro señor. Knock-Knock en el cristal de la ventana. El tío se vuelve, pero ahí está todo cerrado, vocalizo con mi super inglix para pedirle que me deje preguntarle. Abre la puerta para atenderme, y tenemos otra vez el lío. Encima lo tenemos consultando con el otro señor en plan “no, yo no voy a… ¿tengo que ir a Bredgar? No, ¿verdad?”.

No me gusta. No me gusta que nadie sepa nada. Al final, nos entendimos y sí que eran, así que me hicieron subir, pagar más de lo que me cuesta cualquier bus en Brighton, y allá nos fuimos, a la parada famosa que yo no sabía dónde estaba. Creo que hice un cacho de viaje que no era para pasajeros.

Cuando iba a pagar descurbí una moneda significativa. Los del costa camuflado (estaba integrado en una cervecería) me habían dado una moneda de £2 sellada con una hebra de ADN, con sus guaninas, adeninas, citosinas y timinas asociadas correctamente.

Aquí podéis ver la versión bonita de mi moneda nueva. Y esto sería la moneda de uso cotidiano.

En el bus pagué con las monedas justas. Pero al acabar la entrevista, ya que me recomendaron que no intentase volver a la civilización caminando, me paré en la Ecovillage a tomar un café… y la moneda que conseguí allí fue la de 50 pence del aniversario del ingreso de UK en la UE. Su silver version.

A la vista de esas cosas que podrían ser estrellas deformadas, me dije “ah, las estrellas del éxito”. Aunque bien pueden ser las del que se estrella. Los pajaritos revoloteando alrededor de tu cabeza…

Mientras tanto, a MiTH le tocaba revisión médica, y el médico era hijo de España, de Galicia y, más concretamente, de A Coruña. Al parecer por parte de padre, y de madre también.

Cuando por fin tengo un autobús para volver a Sittingbourne y poder irme, no me demoro. Y por eso tengo la suerte de llegar al tren de las 17:30. Calculando mi llegada a casa (si tenía suerte) entre las 19:30  y las 20:00, me dije que podía parar en el Lidl para conseguir una cena rápida, y así MiTH no tendría que morirse al volver del trabajo. En el peor de los casos, llegaría a la estación cerca de las ocho y MiTH podría esperar un poco hasta que llegase yo con la cena. Pobrecita yo, que no contaba con la ira de Seth, Susanoo, Enlil o cualquiera que sea su nombre.

Con esta información, empezamos mi viaje… calculaba llegar a Victoria al cabo de una hora, sin tener en cuenta que, a esas horas, a lo mejor el viaje era más lento.

No lo es.

El mismo tren, pero para hoy, tiene la llegada prevista a las 18:37. Y la llegada a Brighton la estiman a las 20:01. Lo que yo no había visto es que a estas horas el viaje requiere 2 trasbordos y no uno…

Salimos. Todo el curso del viaje se produjo con absulta normalidad hasta que nos detuvimos ya no sé dónde, y después de aquello, esperas y carreras hasta, al fin, poder llegar a casa.

Al parecer, un rayo malvado generó un fuego en una de las subestaciones londinenses y provocó un caos relativamente importante. Llegué a casa entre 3 y 4 horas más tarde de lo previsto. Al día siguiente, descubrí que la BBC había dado la información de forma apurada, anotando retrasos de hasta 40 minutos que no eran toda la verdad. La información ha sido actualizada y corregida. Los retrasos de hasta 40′ se aplican a determinadas líneas, mientras que muchos trenes de la compañía con la que yo viajaba, si no todos, fueron suspendidos…

Un día memorable.

http://www.southeasternrailway.co.uk/news/latest-news/disruption-to-services-caused-by-lightning-thursday-19-april/

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