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El peligro de la participación ciudadana


Después de un período de oligocleptocracia tiránica disfrazada de democracia coja, el individuo cobra importancia. Muchos partidos abogan en sus programas electorales por la soberanía popular, y el pueblo aplaude sus propuestas, porque están hartos de no ser escuchados.

Personalmente, me gusta mucho que me pidan opinión, pero en estos casos soy lo suficientemente responsable como para: 1. Procurar no opinar si no tengo ni idea; 2. Procurar informarme para tener idea. Ni siquiera mucho. Lo justo. Hasta me parece que menos de lo que debo.

Por desgracia, esta práctica mía no es la más común, y por este motivo opino que dar al individuo el poder de tomar decisiones de cierto nivel sin darle las herramientas para conocer las consecuencias de sus opiniones, es hacer el imbécil y enviarnos al grado de miseria que sigue al actual. Eso sí, sin la excusa de que no es culpa mía.

Aplaudo la idea de participación ciudadana, la apoyo sin dudarlo, y que sus decisiones sean vinculantes también; pero solo después de un proceso de alfabetización que garantice la responsabilidad y la libertad.

En las pasadas elecciones leía el programa electoral de uno de los partidos verdes. En él se insistía en cosas como el cierre de centrales nucleares. A mí me parece muy bien, pero ¿cómo vas a dar energía a tantos millones? No había respuesta para esto, no había propuestas. Entre los que votan que sí, está la gente irresponsable que no quiere más plantas nucleares y que se cierren las existentes, ¿es consciente esta gente verde de que tendremos que vivir a la luz contaminante de las velas durante unos añitos mientras conseguimos rendimiento energético suficiente desde otras fuentes? ¿Están dispuestos al racionamiento de agua caliente y calefacción? No. No son conscientes. En muchos casos ni siquiera se molestan en separar la basura para el reciclaje, con toda suerte de razones para no hacerlo y ni una sola para ser racionales y consecuentes. Pero da igual. Su voto irresponsable y copiado o coaccionado, también cuenta.

Esos votos rápidos y desinformados no pueden admitirse si la opinión ciudadana es vinculante. No es admisible una población analfabeta. Es imposible conseguir una población con absoluta responsabilidad individual capaz de votar desde el conocimiento, porque es imposible un individuo experto en todos los campos; pero sí es posible una gran mayoría de ciudadanos con criterio.

Está claro cuánto falta el criterio si votamos partidos cuyos programas dicen “mejoraremos esto, fabricaremos lo otro y no haremos más lo de más allá” y cuando les planteas el “¿cómo?“, todo se reduce a aspiraciones utópicas, ningún hecho realizable, a veces ni siquiera es posible encaminarnos hacia el objetivo en solo 4 años. Los cambios profundos no se realizan sin más, y son necesarios cambios profundos para conseguir resultados que parten de la base de una mentalidad global diferente, si queremos resultados efectivos.

No me vendáis mierda, que yo sí sé leer.

Véndeme tus propuestas de educación y formación ciudadana para forjar en el indiviuo la mentalidad apropiada para responsabilizarse de su voto, cuéntame cómo vas a desarrollar la conciencia social individualmente para que yo entienda que el voto individual es un voto para todos. Dime que con todo esto aspiras a una auténtica soberanía popular, explícame que no puedes prometérmela ahora porque el pueblo es ignorante, desconfiado y perezoso, pese a la situación que estamos viviendo. Y dime que es ahora el momento de iniciar el cambio precisamente por la situación que vivimos, porque estamos alerta, porque necesitamos tomar otra dirección, porque estamos dispuestos a algunos sacrificios, porque ya no tenemos nada que perder… Ahora es cuando el individuo y el conjunto están receptivos, ahora es cuando hay que empezar a cambiar. Pero no me vendas una soberanía popular que nos llevaría al desastre, porque además también estamos enfadados, desconcertados, decepcionados y hartos… y no tenemos ni idea de cómo nuestas decisiones respecto a una cosa afectan a todas las demás, no tenemos ni idea de los entresijos económicos que hay detrás de cada aspiración, no tenemos ni idea de las necesidades fundamentales que demandamos para conseguir el efecto al que aspiramos.

Alguno pensará que he perdido la fe en las personas, o que nunca la he tenido. Es posible. Pero yo diría que no. No se trata de no tener fe en la gente, sino de captar la realidad de ignorancia en la que el consumo de publicidad nos ha sumido. Creo que la gente es muy capaz de conseguir consas que parecen imposibles. Lo estamos viendo con todos estos movimientos indignados. La gente del mundo entero sale a la calle, cada cual con sus demandas y todos con un enemigo común: los Mercados, el sistema económico establecido, las prioridades impuestas arbitrariamente, una clase política corrupta y fraudulenta…

¿Cómo es posible que tantos millones de cabreados no consigan derribar a unas cuantas sabandijas? -que me perdonen los artrópodos y reptiles petardos por la comparación-. Creo que la incapacidad no es real. Creo que los límites forman parte del juego. Y creo que podemos sobrepasarlos.

Pero no creo que un partido político deba prometer una soberanía popular analfabeta, irresponsable y sin libertad individual real para opinar. Creo que primero debe ofrecer un saneamiento alfabetizador, y a continuación unas herramientas y unas pautas que nos sirvan para pensar desde la conciencia social, el respeto y la tolerancia.

NOTA respecto de prescindir de centrales nucleares y mi asunción de restricción energética global como consecuencia:

Bueno, vale, igual no sería necesario depender de velas y prescindir de agua caliente durante unos añitos; pero admitamos que necesitamos desarrollar las alternativas disponibles antes de optar sin más por cerrar el grifo del 33% de la energía que consumimos (caso de Europa); admitamos que los paneles solares comen mucho espacio en comparación con la energía que producen; admitamos que los postes eólicos son un peligro para las aves (y si tenemos que rendir con ellos ese 33% que nos da la central nuclear, habría que mirar a cuánto asciende el sacrificio paisajístico y sus consecuencias)… admitamos que la cosa no es tan simple.

Acepto un partido que se compromete a buscar alternativas viables, a invertir en el desarrollo de dichas alternativas, a fomentar su uso… Pero no puedo tolerar a uno que me promete el cierre de ciertas fuentes de energía y no me ofrece alternativas. No, porque como soy así de retorcida, lo que entiendo es que esperan que coma todo en crudo, que me queden los dedos  helados en invierno, que no pueda leer cuando se haya ido el sol, que…

Supongo que de todas formas, ya da igual, puesto que nuestros políticos son libres de decir lo que quieran y también de dejar de cumplir cualesquiera promesas.

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