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¿Caso de xenofobia?


Dejé pasar demasiado tiempo y el recuerdo ya no está fresco, así que tendremos que minimizar la literalidad, que ha caducado.

Cuando comenzamos nuestro viaje de exploración inmobiliaria, hace unos meses, hubo un momento en que aprovechamos una visita a Eastbourne para personarnos en las inmobiliarias y ver qué nos ofrecían. Era sábado, sin duda, es el día que MiTH podía hacer tal cosa.

Visitamos unas cuantas, cada cual con sus pros y con sus contras. Todas ellas amables en el trato, incluso cuando hubieron de “despacharnos” porque aquel establecimiento era solo para ventas, no para alquileres. Incluso en la necesidad logística de enviarnos a la calle, lo hicieron amablemente y nos indicaron cómo llegar a la oficina donde tramitaban los alquileres. Sería verdad o mentira, pero las formas fueron correctas -y la otra oficina existía donde nos dijeron-. Otros, nos “despacharon” sin excusas tan logradas, un simple “ahora mismo no”, y el ofrecimiento de apuntarnos en una lista de aspecto interminable. La lista de interesados, a los que enviaban información si aparecían pisos que se ajustaban a sus necesidades. Eran unas necesidades muy vagas, así que muchas cosas podían ajustarse. Verdad o mentira, pero las formas fueron correctas.

La inmobiliaria llamada “Andrews” -sita en 20 Cornfield Road, BN21 4QE- nos trató de la manera más asombrosa. Tanto, que salimos de allí sin dar crédito. Desde que pusimos el pie en el interior del local, fuimos amablemente invitados a salir de allí. No podemos probarlo ni podemos añadir que quizá el problema fue nuestro acento español. La tipa que nos atendió nos dijo, sonriente, que en ese momento no tenían nada que se ajustase a nuestras necesidades. ¿Qué necesidades en concreto? Se preguntaría cualquiera. Yo, en cambio, me maravillo. La tipa es telépata. Qué fácil va a resultar la comunicación. Por si su sentido extrasensorial tenía interferencias, le dijimos lo que queríamos, y así fue como iniciamos una conversación tipo:

– 1 habitación

-Es que por esta zona, no hay ninguno así ahora mismo

-Nos sirve todo entre Brighton e Eastbourne, inclyendo Lewes y todo lo que haya entre ellos.

– Es que no hay ninguno de una habitación

– 2 habitaciones también nos vale

– Es que esos ya son muy caros.

-Bueno, podemos considerar pagar hasta “tanto” [Cosa que la tipa había adivinado con esa habilidad telepática suya, porque ni lo había preguntado]

– Es que no, ahora mismo no hay nada.

Entre tanto, me quedé todo el rato entre quitarme y ponerme el abrigo, porque aquello era todo “no”, y el “no” venía casi antes de decirle qué cosa, y traía consigo un apremio para irnos. La impresión es la de abrir la boca, pero en lugar de decir algo, lo que ocurre es que habla la otra persona, y dice “no”.

Nos dijo que no había lo que buscábamos como 5 veces, y nos dijo que ya eran muy caros, creo que 3. Enseguida nos puso una tarjeta en la mano y nos despidió, ya que no acabábamos de entender que no, que no hay nada, iros de una vez, gentuzos. Yo, segura de que había visto viviendas de esta agencia publicadas en las páginas correspondientes, me detuve en el escaparate. MiTH hacía lo mismo que yo. Delante de nuestras narices un maravilloso cartel donde se describía un piso que no solo respondía a las características que inicialmente buscábamos, sino que además era más barato de lo que decíamos estar dispuestos a pagar.

Habíamos visto un par de pisos con Premier, creo, visitado varias otras agencias, y teníamos a los de Oakfield (con un trato abismalmente diferente), esperando para enseñarnos otro par de sitios, así que nos fuimos. Yo rumiando, claro.Entre pitos y verbenas, dejamos correr la cosa, pero cuánto me gustaría haber sido entonces el cliente misterioso y que, después de mi informe, dejaran a la xenófoba sin melena.

A partir de entonces, busco un rato para ponerme al día en las vías de actuación y las herramientas que ofrece este país para protegerme, como inmigrante, de los tratos discriminatorios. Sigo sin dedicarle la atención debida, pero lo mantengo pendiente, no lo olvido. ¿Y cómo voy a olvidarlo si me reprocho de tanto en tanto no haber actuado inmediatamente de la forma adecuada? Por suerte, en estos días tenemos asociaciones y legislación que nos ayudan a afrontar situaciones de este tipo. No hacer uso y no denunciar estos casos, es tirar por la borda todo el esfuerzo que ha costado establecer medidas de protección. Es como no quejarse ante cualquier desatención, no devolver productos defectusos, no exigir que nos ofrezcan el servicio, el producto y el trato por los que pagamos. No soy yo.

Y sin embargo, hay veces que no podemos responder a nuestros ideales porque se imponen urgencias o necesidades a otros niveles. Aún nos queda mucho por andar y mucha conciencia por desarrollar.

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